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23 abril, 2012

Depois da SOPA, a CISPA



Por Carla Peralva
Do Link 

Mais uma sigla surgiu para preocupar a internet. Depois de Sopa, Pipa e Acta, agora é vez da Cispa suscitar protestos na rede.

SÃO PAULO – O Cyber Intelligence Sharing and Protection Act (Lei de Proteção e Compartilhamento de Inteligência Cibernética) – ou Cispa – é um projeto de lei que dispõe sobre o “compartilhamento de informações e inteligência sobre segurança digital” e que está em trâmite na Câmara dos Deputados dos Estados Unidos desde o fim do ano passado, ainda sem data para ser votado.

A proposta pretende melhorar o poder dos EUA para combater crimes e ataques virtuais, promovendo e incentivando a troca de informações entre governo federal, agências de segurança e empresas privadas. Ficaria, assim, permitido que provedores de internet, redes sociais e qualquer outra entidade privada repassem (e troquem entre si) informações “que digam respeito a ciberameaças” para o governo qualquer ordem judicial. E que o governo faça o mesmo, compartilhando com empresas as pistas sobre possíveis ataques.

Quaisquer informações – incluindo dados pessoais de usuários estrangeiros publicados em redes sociais – podem entrar nessa rede de troca de dados. Basta que alguma das entidades contempladas pela lei julgue necessário divulgá-las para manter a segurança de redes dos EUA. E não há garantias de como essas informações serão usadas.

“Informações privadas podem ser compartilhadas a despeito de qualquer outra disposição de lei”, diz o texto. Isso significa que as disposições da Cispa poderiam passar por cima de todas as garantias de privacidade de dados vigentes nos EUA.

Movimento. Indignadas, agências de defesa da liberdade na internet proclamaram a semana passada como a “Semana contra a espionagem virtual”, aos moldes dos protestos que resultaram no adiamento indefinido da votação da Sopa no Congresso.

A Semana articulou usuários, grupos hackers e entidades civis. Mas não as empresas de tecnologia. Desta vez, ao contrário da mobilização contra a Sopa, companhias como Facebook, Microsoft, Intel, IBM e Oracle se declaram publicamente a favor da aprovação da Cispa. As empresas argumentam que é necessário ter uma forma mais efetiva e menos onerosa de compartilhar conhecimento sobre ameaças digitais para proteger melhor seus usuários e suas patentes.

Se a Sopa não era interessante para as empresas de tecnologia, pois dava a elas a prerrogativa de monitorar seus usuários e as considerava responsáveis pelos atos deles na rede, a Cispa tira toda a responsabilidade e a repassa para entidades governamentais. O projeto ainda determina que uma empresa não pode ser processada por um usuário por entregar ao governo as informações dele que se encaixem na lei.

Segundo Michael Rogers, um dos deputados proponentes da Cispa, a ideia é proteger os Estados Unidos de roubos de propriedades intelectuais que, nas mãos de concorrentes externos, colocam as indústrias do país em uma desvantagem competitiva injusta. Além disso, ainda segundo o congressista, a Cispa “visa somente proteger a rede norte-americana de computadores de ataques hackers em nome da segurança nacional”.

Além de acusar a Cispa de potencialmente criar um estado de vigilância permanente, os advogados Rainey Reitman e Lee Tien, da Electronic Frontier Foundation (EFF), dizem que o texto da proposta usa uma linguagem ampla para definir o que é uma ameaça virtual, o que deixa a porta aberta para abusos.

“Isso é um pequeno pedaço da Sopa enrolado em uma lei que foi supostamente pensada para facilitar a detecção e a defesa contra ameaças à segurança da rede”, disseram eles em entrevista por e-mail. “A linguagem é tão vaga que um provedor de internet poderia usar a lei para monitorar as comunicações de seus clientes para achar possíveis violações de direitos de propriedade intelectual.”

A EFF argumenta, ainda, que não é necessário que a sociedade abra mão dos direitos de privacidade em nome da segurança virtual. A Casa Branca parece concordar com a agência. Em nota oficial, a presidência diz que um projeto desse tipo deve ter “robustas salvaguardas para a privacidade e os direitos civis dos cidadãos norte-americanos”.


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29 janeiro, 2012

Uma singela homenagem ao mundo livre




#TwitterBlackout: Twitter, la censura selectiva y la libertad de expresión

Por Paco Arnau
Ciudad Futura

“Twitter ha dejado muy claro cuáles serán sus políticas [...] Twitter ha sido directo sobre lo que está haciendo. Tendremos que ver cómo funciona”.

Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de EEUU, sobre la censura de contenidos en Twitter.

Los últimos días han estado plenos de eventos que afectan al ejercicio en la red Internet de uno de los derechos fundamentales de las personas, la libertad de expresión, independientemente del país en que vivan.

La ratificación por parte del nuevo gobierno español del PP de la llamada Ley Sinde del anterior gabinete del PSOE, un controvertido reglamento que pone en cuestión el derecho a la libertad de expresión en aras del interés de las multinacionales de la industria del cine o de la música de una determinada potencia, EEUU, cuya Embajada en Madrid dictó las bases de la citada ley, como así han demostrado los documentos filtrados por Wikileaks.

El cierre al tráfico en la Red de más de un 4% de sus contenidos -caso Megaupload-, incluída una ingente cantidad de archivos personales de decenas de millones usuarios que pasan a manos del FBI y otras agencias de EEUU. Para ejecutar este atropello no ha sido necesaria la aprobación o aplicación de nuevas leyes regresivas tipo Sinde (SOPA, ACTA…). Por la vía de los hechos, EEUU ha perpretrado el ataque con celeridad inusitada y ha puesto a sus pies los aparatos policiales de sus satélites para proceder a incautación de servidores y detenciones casi instantáneas. Un hecho sin precedentes por su masividad y celeridad, también en aras de la defensa de los intereses de la industria audiovisual multinacional estadounidense.




Cuando un propietario intenta acceder a sus fotos, trabajos o documentos personales archivados en Megaupload se encuentra este aviso de una potencia extranjera (si no es súbdito de EEUU)
Internet como escenario de guerra

Anteriormente, el gobierno mundial de facto de EEUU había requerido a gigantes de la Red comoGoogle y Facebook que fueran puestos a su disposición información y datos personales de los usuarios de las citadas compañías globales y, en el mismo sentido, se daba a conocer a la opinión pública la “monitorización” (vigilancia) masiva de los mensajes en las redes sociales por parte de las agencias competentes; a saber: CIA, FBI, Seguridad Nacional y Cibercomando del Pentágono (Ministerio de Defensa de EEUU). Es decir, tras la dotación en 2010 de grandes fondos para el “escenario de guerra” en Internet por parte del gobierno de Obama (una parte del presupuesto de guerra más elevado de la historia que superó con creces al de la anterior administración de Bush II), EEUU se ha tomado muy en serio la importancia bélica del teatro de operaciones de la Red de redes.

A todo esto, parecía que Twitter -una red social que se alimenta y por tanto vive de los contenidos (tweets, imágenes o enlaces) aportados por los propios usuarios- seguía siendo un especie deislote ajeno a interferencias del poder global o de los gobiernos locales. No parece que así sea en realidad: esta semana que acaba, Twitter anunciaba oficialmente que “cuando sea requerida [la compañía], eliminará contenidos de los internautas” en función de “las diferentes legislaciones sobre la libertad de expresión que existen en el mundo” y “razones históricas y culturales (sic)” para “retirar contenido de usuarios en un país específico, manteniéndolo disponible en el resto de países” [véase en Público.es: Twitter se rinde a la censura].

Al margen de este anuncio reciente de Twitter tan calculadamente ambiguo como preocupante, es evidente que hasta ahora se había venido aplicando censura en Twitter. Baste recordar que en alguna ocasión ha sido manipulado el algoritmo de los “Temas del momento” (TT) cuando estos eran especialmente sensibles para EEUU en función sus leyes o de su política exterior (como es el caso del bloqueo a Cuba). No olvidemos que Twitter es una empresa radicada en EEUU. Recientemente, el ‘hashtag’ #DerechosdeCuba fue bloqueado en España a pesar de haber tenido mucho mayor volumen de menciones que otros que no sufrieron la misma triste suerte, como así fue demostrado con datos de tráfico real.

Asimismo, Twitter ha cerrado cuentas de forma arbitraria sin denuncia ni decisión judicial previa (ni siquiera requerimiento policial) por motivos políticos que afectan a la libertad de expresión. Éste fue el caso de algunos perfiles humorísticos que parodiaban a personajes del régimen español como Rubalcaba (PSOE) o algún caso similar de cierre de cuentas en Facebook de perfiles paródicos de Mariano Rajoy u otros líderes del PP. Mientras tanto, el cierre de cuentas que fomentan actos delictivos o atentan contra la salud pública casi nunca se hace efectivo por parte de Twitter aduciéndose que se requiere para ello el preceptivo mandato judicial correspondiente. Un curioso doble rasero.


#CensuraTwitter y #TwitterBlackout

Frente a la conspiranoia y la candidez embobada está la visión global de las cosas. ¿Alguien puede creer que no existe una cierta concatenación en los hechos hasta ahora relatados?, ¿acaso son independientes?, ¿no hay relación causa-efecto entre ellos?, ¿Twitter es una realidad paralela ajena al mundo y a los tiempos que vivimos? Pensamos que no.

La denuncia de muchos usuarios de Twitter a este anuncio de la compañía de establecer límites a la libertad de expresión en función de donde se ejerce, no se hizo esperar. El viernes 27 de enero, miles de mensajes de quienes hacen día a día los contenidos de esta red social mostraban su desacuerdo incluyendo #CensuraTwitter (en el mundo hispanohablante) y a nivel internacional se convocó a una huelga de contenidos de 24 horas para el día siguiente, sábado 28 de enero, día sin tweets o #TwitterBlackout(que llegó a ser TT absoluto mundial y en España y muchos países también).

Las reacciones contrarias no se hicieron esperar tampoco. Podemos poner un ejemplo: En los informativos del mediodía de la cadena SER del 27 de enero, en un cara a caraentre el periodistaAntón Losada e Ícaro Moyano (exdirectivo de Tuenti y actual jefe de redes de PRISA, multinacional a la que pertenecen SER y el diario madrileño El País), Moyano defendía la decisión de Twitter y la necesidad de censurar sus contenidos. Como principal argumento de “autoridad” citaba que Ricardo Galli (empresario de ‘Menéame‘) compartía esa posición. Por su parte, Losada manifestó que era contraproducente cualquier tipo de actividad censora en una red como Twitter por sus propias características, algo basado en que cada cual opine lo que quiera independientemente de donde sea [vino a decir, pues cito de memoria].

Viniendo de quienes vienen, las posiciones favorables de Moyano y Galli a la aplicación “selectiva” de la censura en Twitter no resultan sorprendentes. PRISA y sus medios se caracterizan desde hace mucho tiempo por manipular o censurar noticias “sensibles”, especialmente si éstas proceden del ámbito latinoamericano y en particular si proceden de gobiernos de izquierda o progresistas del subcontinente. Del empresario de ‘Menéame’ y su compañía diremos que su posicionamiento es estrictamente coherente con la defensa de sus propios intereses y trayectoria. Vamos a dejarlo ahí… ejemplos de censura “de oficio” en ‘Menéame’ de noticias procedentes de medios digitales progresistas de amplio impacto son de sobra conocidos. Por no hablar de la panoplia de censores trasnochadosy masa enfurecida que desde hace años cohabitan en ese “ecosistema” hostil al debate racional de ideas.

Por lo demás, el seguimiento a la huelga de contenidos de los que hacen los contenidos (eso es, ni más ni menos el #TwitterBlackout) se puede y se debe calificar como masivo sin entrar en guerras de cifras; porque, entre otras cosas, aquí sí hay Patronal pero no hay sindicatos -ni “piquetes” [¿!], como afirmaban algunos adictos al orden establecido escandalizados por la iniciativa. La repercusión en España y Latinoamérica ha sido más que notable, así como en diversos medios de comunicación que han citado la iniciativa y a sus promotores (El País ha incidido de forma manipuladora y torticera en que ha sido una iniciativa de “Anonymous” y nada más lejos de la realidad, #TwitterBlackOut se ha difundido a cara descubierta). La repercusión mundial también ha sido evidente si a los TT nos remitimos, teniendo en cuenta además que la gran mayoría de los mensajes de #TwitterBlackOut eran favorables a la iniciativa.

Entre los contrarios a la huelga, los principales argumentos contra el #TwitterBlackOut han sido, muy resumidamente, dos:
“No servirá para nada” (poco que añadir a esto puesto que es recurrente a modo autojustificativo ante cualquier tipo de movilización por parte de los reacios a comprometerse o los “equidistantes” de turno) y
“No hay tal censura puesto que Twitter ha dicho que la censura se hará por países y no para todo el mundo”. Sobre esto último sí nos detendremos a reflexionar pues nos parece un argumento, además de paradójico y extraño desde el punto de vista de la lógica racional, especialmente perverso. ¿La libertad de expresión es un derecho parcelable por países, culturas o etnias y no un derecho universal independientemente de donde vivas? Radicalmente, no. Esa visión parcial de una libertad de expresión territorializada nos lleva a la arbitrariedad pura y dura, al doble rasero en su aplicación en función de si ésta favorece o no a aliados y a supuestos enemigos. Y ya sabemos bajo qué criterio se establecen alianzas y guerras en la actualidad: el interés económico y geoestratégico de una superpotencia que campa a sus anchas también en Internet. Que se pudiera aplicar en función de leyes antifascistas en determinados países es la coartada “democrática”. En el mundo y en el tiempo en que vivimos parece obvio que se aplicaría la censura más bien en función de leyes anticomunistas o con fines bélicos de forma selectiva (no olvidemos el importante papel de las redes sociales para la propaganda de guerra a favor de la OTAN y sus rebeldes en Libia o en los más recientes casos de Siria e Irán a favor del tándem EEUU-Israel).

Ante la sinrazón de la fuerza por la vía de los hechos, algo que vemos o que sufrimos a diario en la Red y fuera de ella, bienvenida sea cualquer iniciativa que ponga en valor la fuerza de la razón democrática sin fronteras y además la demuestre con efectividad y resolución. Cuando está en juego la libertad de expresión no caben titubeos ni falsas equidistancias. Twitter es una compañía que no cobra por el uso de sus servidores, al igual que quienes aportamos sus contenidos tampoco cobramos por ello. Si no estamos de acuerdo con algo tan importante como que lo que escribimos pueda ser censurado -ya sea local o globalmente- “preventivamente” o de forma “retroactiva”, como han afirmado portavoces de la compañía, tenemos perfecto derecho a no aportar contenidos durante 24 horas como medida de protesta “preventiva” y efectiva para que tomen nota de que muchos, más de los que creen como se ha podido comprobar con el #TwitterBlackout, no comulgamos con ruedas de molino en algo tan básico como la libertad de expresión, un derecho universal inalienable.

Texto: Paco Arnau
ciudad-futura.net@ciudadfutura en Twitter

Veja também o velho e bom 'Manifestoon' Comunista:





Veja também o documentário de Oliver Stone: Comandante 

20 janeiro, 2012

SOPA: Consolidación del Estado Policial

Los usuarios de Megaupload tienen derecho a recuperar sus archivos privados












Por Neirlay Andrade

Durante 24 horas, el miércoles, más de cien portales de internet protagonizaron un “apagón digital” en contra de uno de los más recientes proyectos de censura y persecución promovidos por el Congreso de Estados Unidos. La frase “imagina un mundo sin conocimiento libre” se multiplicó en la red, entre páginas “a media luz”.

De aprobarse el proyecto de ley Sopa (Stop Online Privacy Act), “el control cibernético y el poder del gobierno norteamericano, a nivel mundial, sería el de un estado policial aterrador en toda la Red”, detalló la pedagoga Thais Marrero en una entrevista ofrecida a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

El documento, presentado el 26 de octubre de 2011 en la Cámara de Representantes, fue engavetado el pasado 14 de enero hasta que no se logre un consenso entre republicanos y demócratas. Su impulsor es el presidente del Comité Judicial de la Cámara, el republicano Lamar Smith.

La asesora del ministerio venezolano de Ciencia y Tecnología calificó como “un mecanismo totalitario de censura” a este instrumento que restringe la libertad de los usuarios para descargar música, películas o textos gratis.

“La ley Sopa es la que ha tenido mayor difusión, pero ella va acompañada por otra, que está pasando por debajo de la mesa, la cual se denomina Ley P.I.P.A., para la Protección de la Propiedad Intelectual”.

Ambos documentos se articulan para “bloquear, censurar, atacar, cerrar portales, sitios web, redes sociales y desconectar buscadores, después de una reclamación por la infracción de los derechos de autor”, agregó la ex decana de Postgrado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodíguez.

“La iniciativa no es sólo de Lamar S. Smith, sino de una cofradía compuesta por unos diecinueve congresistas unidos a una lista de 140 gigantescas y multimillonarias empresas y compañías”.

Algunas de las corporaciones interesadas en la pronta aprobación del texto están desde la American Federation of Musicians (AFM); American Federation of Television and Radio Artists (AFTRA); American Society of Composers, Authors and Publishers (ASCAP) hasta emporios cosméticos como Estée Lauder Companies o L’Oreal; pasando por las reconocida cadena Sony.

Uno de los grandes millonarios que aupan el proyecto de censura es Keith Rupert Murdoch, “magnate del negocio de los medios de comunicación, información y cinematográficos, dueño del emporio News Corporation; poder que controla el 75 % de los contenidos que a nivel planetario circulan a través de sus operadores de cable, satélite y televisión”, destacó Marrero quien se especializa también en andragogía y forma parte de la Comunidad Venezolana de Profesionales de las Relaciones Internacionales y Defensores de la Solidaridad Mundial.

La ley Sopa “pone en jaque a los denominados recursos multimedia y a los recursos educativos abiertos (REA, u OER, por sus siglas en inglés)”.

Su imposición, advierte Marrero, pondría punto y final a una red de investigación global que paulatinamente han construido “estudiantes, profesores e investigadores de todo el mundo, quienes comparten y utilizan gratuitamente materiales digitalizados”.

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Castells debate os dilemas da internet

18 janeiro, 2012

Castells debate os dilemas da internet

Banner: Stop Sopa









Do OutrasPalavras

Para sociólogo, breve todo planeta estará conectado; Google e Facebook não são ameaça. Grande desafio é manter liberdade na rede

Entrevista a Sergio Martin, Rádio Europa Aberta 

Nos Estados Unidos, o Congresso examina leis (SOPA e PIPA) que podem impedir a troca de conteúdos em rede — e, se adotadas, atingirão internautas em muitos países. Na China, a campanha anunciada pelo presidente Hu Jintao para “promover a identidade cultural” do país inclui endurecer a censura sobre certos conteúdos que circulam pela rede. Mas em todo o mundo, ela continua a ligar seres humanos sem intermediações de governos ou empresas — e, em casos cada vez mais numerosos, a viabilizar mobilizações que derrubam ditaduras e desafiam o poder econômico. Qual o futuro da internet, em meio a tendências tão contraditórias?

No início de janeiro, o sociólogo Manuel Castells concedeu ao programa Europa Abierta, da rádio e TV pública espanhola, uma entrevista de enorme importância para o debate destes temas. Conhecido por obras que estabeleceram novos conceitos (como a trilogia “A Era da Informação”) e, mais recentemente, por sua aposta na possibilidade de manter a internet como espaço de uma “cultura de liberdade”, Castells sustentou quatro pontos de vista essenciais:

> Está surgindo uma era de “autocomunicação de massas”: Em suas análises anteriores, e nas de outros autores, já se falava numa “era de comunicação compartilhada”, que substituiria, a “comunicação de massas”. Castells acrescenta, agora, um outro dado. Além de dispensar o conteúdo dos grandes meios, estabelecendo trocas conteúdos em pequenos grupos, os cidadãos estão se tornando capazes de falar às massas. As redes sociais permitem multiplicar mesmos mensagens transmitidas por pequenos grupos, quando estes são capazes de sensibilizar as sociedades. É o que ocorreu, por exemplo, nas revoluções tunisiana e egípcia.

> As grandes empresas com base na internet são aliadas, na luta pela liberdade — mas precisam ser reguladas: Google, Facebook e outros têm grande poder de influência sobre a rede. Porém, seu próprio modelo de negócio as leva a se oporem a medidas autoritárias de controle. Aprenderam a surfar na rede; precisam multiplicar a circulação de conteúdos, de todos os tipos, para ampliar sua receita. Ainda assim, Castells defende a criação de conselhos que regulem a internet em favor do interesse público. São eles que podem assegurar, por exemplo, a neutralidade da rede, impedindo que certos usuários tenham privilégios sobre os demais.

> A ideia de uma “internet elitista” não resiste aos fatos: 1,7 bilhão de pessoas estão conectadas — um quarto da população total do planeta. Nunca um meio de comunicação teve alcance tão maciço. Mas este número vai se ampliar novamente em breve, graças às tecnologias que levam a internet aos celulares, ou seja, a 4,7 bilhões de seres humanos.

> Nada está garantido: No momento, mesmo os controles estabelecidos pelos governos sobre a rede (como a censura a certas palavras-chaves, na China) são frágeis. No entanto, a horizontalidade radical da internet é lógica intrínseca da autoridade — que é controlar informações. A única garantia para manter a rede livre é a permanente mobilização dos cidadãos.

A entrevista completa vem a seguir e seu áudio completo, em castelhano, pode ser escutado aqui. (A.M).

Num mundo que mudou muito, em pouco tempo, os meios de comunicação de massa estão se transformando ainda mais rapidamente. Qual sentido de suas transformações?

Os meios de comunicação tornaram-se ao mesmo tempo globais e locais. Com a transmissão digital, podem-se recombinar meios diferentes. O que antes era uma comunicação muito local e em que havia poucos canais e poucas formas de difusão de mensagens, transformou-se numa enorme constelação que está em todo mundo.

Mas a grande transformação foi produzida nos últimos dez ou doze anos, quando começou a se difundir a comunicação horizontal. Ou seja, não mais aquela que vai de um a muitos — e sim a que vai de muitos a muitos. Com cada um emitindo e selecionando suas próprias mensagens a partir da internet. Isso abriu as fronteiras. Qualquer pessoa pode organizar seu próprio canal e suas próprias redes de comunicação.

Portanto, estamos em um sistema de comunicação duplo, em que os meios de comunicação de massa já não reinam sozinhos. Surgiu o que chamamos de a “auto-comunicação de massa” — a comunicação que nós mesmos selecionamos, mas que tem o potencial de chegar às massas, ou àquele grupo de pessoas que definimos em nossas redes.

Em Comunicação e Poder, um de seus livros mais inspiradores, você difunde a utopia de um mundo melhor graças à livre comunicação entre as pessoas. Porém, percebemos, pelos ataques que têm sido lançados à liberdade na rede. Por isso, pergunto: nada parece ser tão simples, não é?

As coisas não são nada simples — mas não é difícil compreender a equação. Quem tem o poder, organiza a rede — seja poder econômico, midiático, político, qualquer um. E quem tem poder deseja mantê-lo, pois é a forma de assegurar que seus próprios interesses e valores estejam melhor servidos que os dos demais, na organização da sociedade. Por isso mesmo, quem tem poder rejeita as mudanças que ameaçam seu domínio.

Conservar o poder requer manter o máximo controle possível sobre a informação, e assegurar, sobretudo, que os canais de comunicação sejam verticais. Nessa lógica, alguns poucos devem controlar a comunicação dirigindo-se aos muitos que não a temos. Bem… isso é o que está mudando fundamentalmente!

Mas dizemos que não é tão fácil porque, ainda que a internet e as redes móveis permitam que uma multiplicidade e uma horizontalidade da comunicação, as grandes empresas também possuem os mesmos canais. E os governos possuem uma certa capacidade — não decisiva, por sorte — de controlar e intimidar a livre circulação de ideias na internet e nos meios de comunicação móveis. Ou seja, a princípio a tecnologia permite uma abertura do mundo da comunicação, mas poderes econômicos, políticos e midiáticos seguem tentando controlá-la. O resultado de tudo isso varia segundo os momentos e os países, e depende sempre da capacidade que as pessoas têm de mobilizar-se para defender seu direito à liberdade.

Poderia ser mera ilusão de ótica a sensação de que nossa capacidade de influência, e liberdade para nos informar, são agora muito maiores?

Creio que é uma ótima pergunta, mas não — claramente, não. Temos inúmeros estudos mostrando que as pessoas têm muitíssimo mais capacidade de intervir no espaço da comunicação, a partir da internet, que em qualquer outro momento na História. Tanto é assim que, falando concretamente, as grandes empresas de comunicação do mundo também usam as redes sociais

As barreiras de entrada no mundo de comunicação da internet diminuíram muito. A tecnologia está ao alcance de qualquer estudante formado. E o capital necessário para criar um canal no Youtube, por exemplo, é relativamente pequeno. Portanto, há centenas e centenas e centenas de alternativas, e algumas são mais sofisticadas que outros. E se o Youtube pratica a censura, ou se o Facebook controla o que se diz ou não se diz, as pessoas simplesmente mudam-se para outra rede social e abandonam o que havia.

É o que aconteceu com a primeira grande rede social de comunicação. Em sua época, o AOL.com, era o grande invento, a grande tecnologia. Quando a AOL tentou cortar a liberdade de expressão, simplesmente as pessoas abandonaram-na e ela praticamente acabou, em termos de rede. Então, de certo modo, para vender o que querem em termos de publicidade, em termos de obter dados sobre as pessoas, as empresas de internet têm de aceitar a liberdade de expressão. Porque é isso que as pessoas buscam: expressar-se, organizar-se e relacionar-se livremente.

O mesmo com os governos. Os governos odeiam a internet. Porque é um desafio básico ao que sempre foi o fundamento de seu poder: o controle da comunicação e da informação. Os governos dizem: internet sim, mas para o que me servir. Sempre usam os mesmos pretextos: a pornografia infantil, o terrorismo — como se fossem fundamentalmente problemas da rede. Ora, são problema da sociedade. E os terroristas usam a internet, mais para propaganda, não para se organizar. É o que fazemos todos. Todos utilizamos a internet para tudo: para o bem e para o mal. E os governos odeiam que algo escape a seu controle. Mas não pode haver “um pouquinho” de internet. A rede existe ou não existe: por ela se transmite todo tipo de informações.

Pode-se tentar controlar, como por exemplo na China, com meios muito potentes. Mas mesmo assim, não conseguem realmente controlar aquilo que as pessoas crêem. Como os governos fazem o controle da internet pelos governos? Por análise de conteúdo, com robôs: esses sistemas automáticos que buscam palavras-chave. Para escapar do controle, uma estratégia é não dizer nenhuma das palavras-chaves que um robô pode interpretar: democracia, Tian An Men, Tibete, Taiwan, pornografia, etc… Se nenhuma palavra de uma lista for usada, se não se comete nenhuma imprudência nesse sentido, os robôs não são capazes de controlar.

Existem outros sistemas mais manuais de intimidar o webmaster, a pessoa que maneja cada site, mas isso é muito mais artesanal e muito menos eficaz. Ou seja, o que os governos fazem para controlar a internet é o que sempre fez a polícia: manter uma lista de suspeitos habituais e buscar controlar os correios eletrônicos e os web destes suspeitos.

Mas há uma mudança a mais: o email deixou de ser a forma de comunicação mais importante, e mesmo mais comum, na internet. Desde julho de 2009, o número de usuários das redes sociais de comunicação, tipo Facebook e outros, é muito maior que o de email.

Ou o Twitter…

Twitter também… mas ele não é o maior. E está estancado, de certo modo, porque não permite uma interação suficientemente rica, como em outras redes sociais. E sobretudo porque o bom do Twitter era que se podia (e segue sendo assim) interagir facilmente pelo celular. Mas agora entramos na época do iPhone e outros dispositivos móveis que podem entrar diretamente na internet. Pode-se estar no Facebook sem nenhum problema e é uma grande vantagem das redes sociais com maior amplitude de banda.

Mas o controle de informação que os governos tinham não estará sendo transferido ao Google, por exemplo? É ele que seleciona o que se encontra e estabelece preferência de alguns sites sobre outros. Estaremos oferecendo a uma empresa privada o poder que tiramos do governo e das urnas?

Bem, os governos legitimados pelas urnas possuem muitos condicionamentos e existem apenas em uma parte do mundo. O Google tem enorme poder, sobretudo tecnológico, e pode ser um veículo de controle. Mas, na batalha que vivemos no momento, ele é mais um aliado que um inimigo. Os que realmente estão tentando controlar — e os que podem controlar mais — são as empresas proprietárias dos canais de comunicação, por meio dos quais flui a rede. Porque nesse caso, o tipo de censura é muito mais direto: cortam seu acesso, a menos que haja uma intervenção judicial. Podem cortá-lo restringi-lo, diferenciá-lo da maneira que quiserem. Por isso, é tão importante a batalha pela neutralidade da rede.

Nos Estados Unidos isso é decisivo. O governo Bush caminhava para entregar as redes às grandes empresas de telecomunicação, com seus critérios. Obama fez uma campanha muito grande para preservar a neutralidade da rede, e delegou isso ao novo presidente da comissão geral de comunicações, que está tentando mantê-la.

O Google tem poder, naturalmente, à medida que é uma máquina de busca que utiliza seus próprios critérios. Dizem que os algorítmos são aleatórios, mas na realidade não é assim: eles utilizam seus próprios critérios e condicionam o que buscamos e o que não buscamos. Mas o que não podem fazer é controlar o acesso, controlar a comunicação, porque quanto mais tráfego, conteúdo e atividade na internet, melhor para eles. Eles vivem de incrementar a comunicação livre na internet, e não de limitar aquilo que ela nos entrega.

Google é um negócio, não uma ideologia. Quanto mais internet e mais comunicação, mais negócios para o Google. De qualquer maneira, como você disse, é absolutamente necessária uma regulação séria, em benefício do interesse público. Uma regulação de toda a comunicação, e em particular da internet. Por exemplo, na Catalunha, temos o Conselho Audiovisual, que tem uma atividade bastante séria e em função do interesse público. Esses conselhos reguladores às vezes são especialmente politizados, mas é fundamental que regulem em função do interesse público, não em função dos interesses do governo.

Os meios de comunicação passaram a transmitir fatos como o funeral de Michael Jackson via Facebook. Todos compartilhavam o que viam e compartilhavam seus sentimentos diretamente. Estaríamos vivendo uma globalização dos sentimentos, maior do que a já ocorrida até agora?

Sim, efetivamente. Este é um exemplo excelente. De forma menos interativa (porque não havia Facebook), ocorreu no funeral de Lady Di, como um momento de comunhão geral do lamento de milhões de pessoas no mundo.

Mas eu diria que mais importante que esse exemplo é a ideia da articulação dos meios de comunicação de massa tradicionais com os novos meios de comunicação pela internet. Ou seja, estamos em um processo de convergência tecnológica e também convergência comunicativa.

Vemos dois mundos diferentes: o mundo da comunicação de massas e o mundo da auto- comunicação de massas, mas hoje em dia eles estão interagindo. Qualquer canal de televisão sabe que tem que contar com a interação dos meios de comunicação pela internet. Está surgindo um híbrido. Mas atenção: como a internet não é controlável, para que os meios de comunicação de massa realmente interajam com a comunicação que chega à rede, será preciso que diminuam o nível de controle em relação ao que eles próprios difundem. Isso seria uma revolução, que ainda não chegou aos meios de comunicação.

O mesmo posso dizer em relação ao governos e políticos. Para que possam fazer uso eficiente da internet, precisam aceitar a autonomia dos cidadãos. Essa foi a genialidade de Obama e é difícil, pois quase nenhum político aceita liberar o sentimento dos cidadãos para que eles próprios se organizem. E mesmo Obama, desde que chegou à Casa Branca, limitou bastante o que os cidadãos podem e não podem fazer na internet.

Esse é o tema: a internet é um meio de comunicação livre. Qualquer tipo de articulação com a internet — seja política, midiática ou cultural — implica renunciar a boa parte do controle vertical que os meios de comunicação exercem. Esse, sim, é um processo de transformação que está acontecendo e que podemos ver no exemplo do funeral de Michael Jackson.

Quem não está na internet já não existe?

Na política, se alguém não está em comunicação — seja pelos meios de comunicação, ou pela internet –, não existe. As pessoas existem distantes da internet, é claro, mas limitam muito as possibilidades de relação e de informação. Os estudos mostram que quanto mais se está na internet, mais possibilidades de relações, mais amigos, mais atividade, mais informação social e política, mais informação cultural. O internauta é um ser ativo, a ideia de que a rede afasta as pessoas do mundo é refutada pela experiência empírica.

Mas eu diria que essa pergunta está começando a ficar um pouco velha. É como perguntar se existimos sem eletricidade. Sim, é claro que as pessoas podem viver felizes sem ela: em momentos na floresta, contemplando o correr do rio, lendo um livro… Por outro lado, a eletricidade é a base da civilização industrial que construímos.

Temos hoje 1,7 bilhão de usuários de internet no mundo (em 1996, havia aproximadamente 40 milhões…). Uma barreira para o desenvolvimento da rede era a falta de plataformas móveis: em 2012, a comunicação interpessoal já não se dá principalmente por meio de linhas fixas, mas a partir de dispositivos móveis, como os celulares. Pois bem: o número de linhas móveis passou de 16 milhões, em 1991, para 4,7 bilhões. O planeta está praticamente conectado — inclusive os países pobres. Essa plataforma puxará uma nova etapa de expansão e desenvolvimento da internet. Significa que a rede tem, hoje, o mesmo significado que a eletricidade representou para o desenvolvimento da sociedade industrial.

A pergunta, portanto, perde sentido. Não vivemos na internet, mas com ela. É uma parte essencial da nossa vida, além de uma cultura de liberdade. Se existem pessoas que não querem a internet — gente de mais idade, por exemplo, que identificamos em algumas de nossas pesquisas –, elas têm todo o direito de sustentar essa opinião. Deveríamos assegurar, por exemplo, que os serviços públicos não sejam distribuídos apenas pela rede, pois as pessoas sempre precisam ter o direito de optar por outras tecnologias. Mas insisto, é o mesmo que poder optar por não ter eletricidade.

Internet, celulares, redes sociais são elementos que mudam as formas de nos relacionarmos, e também abrem um mundo novo de oportunidades, numa hora de crise. É hora de sondar as oportunidades de ocupação e negócio por meio da rede?

Certamente. O que não é se sustentará é o modelo de capitalismo financeiro global que tínhamos. O núcleo deste sistema derreteu. Todo o crescimento econômico dependia de uma demanda atrelada a crédito fácil, crédito com capital inventado a partir de manipulações matemáticas dos mercados financeiros. Isto acabou, e surge um reflexo de contração total da economia, que os governos tentam reparar para logo dizer “voltamos ao que era antes, ao mesmo tipo de economia”.

Muitos economistas, em todo o mundo — e eu estou entre eles –, não acreditam ser possível ou viável voltar ao mesmo modelo. Não significa dizer que o capitalismo acabou, mas sim, este tipo de capitalismo especulativo financeiro. A saída, dentro dos marcos da economia de mercado não passa pelo estímulo da demanda, nem por contraí-la ainda mais — e sim por estimular um novo tipo de oferta, a produção de mais por menos. Consumir menos, com uma economia menor e mais dinâmica, com mais tempo livre, de modo o motor da produção não seja a demanda, mas a inovação, a capacidade de produzir coisas novas. Aqui temos a internet e mais amplamente todo o mundo da cultura e da produção digital. Esse é o elemento-chave, sobretudo se ligado a novas formas de mercado e à aplicação das novas tecnologias informáticas ao mundo da biogenética, da investigação biomédica.

Acredito que aqui está, hoje, a oportunidade de criar pequenas empresas, empreendimentos com muitos empresários jovens potenciais que têm conhecimentos, sabem e podem encontrar nichos de mercado. O problema é que, na Espanha e em toda a Europa, as instituições financeiras não aceitam trabalhar com a ideia do risco. Relacionam-se com os empreendedores com a ideia de que capital de risco é capital para o banco — e risco para o empreendedor…

Creio que há uma possibilidade aberta. Se conseguíssemos superar a cultura burocrática do governo e a cultura de controle bancário — especulam com nosso dinheiro, mas não arriscam o deles — será possível começar uma economia com bases mais sãs que as que vimos cair.
Tradução: Daniela FrabasileGabriela Leite Martins 

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